El país vivió en 2014 un año de profundos cambios con la vuelta de la socialista Michelle Bachelet al poder, el impulso de cambios en el sistema educativo y varias reformas como la del mercado laboral y la tributaria, ambas con bastante reticencias por parte del tejido empresarial.
Pero a pesar de estos cambio, Chile se encuentra inmerso en una profunda crisis institucional en las horas más bajas de popularidad de su presidenta. Por eso, durante este año, el país busca dinamizar su economía y dejar atrás la desaceleración de la que ha sido protagonista.
Para ello, Bachelet va a impulsar un programa de medidas para frenar la corrupción y será, según sus propias palabras, "una de las reformas que marcará el legado de mi Gobierno y la voy a conducir personalmente, con toda mi energía y sin temor".
A través de un discurso en el que anunciaba una nueva Carta Fundamental, Bachelet aseguró que "el país ha conocido irregularidades, corrupción y faltas a la ética que afectan a la política y a los negocios. Eso es grave, porque deteriora nuestra democracia y crea abusos, privilegios y desigualdad. Los chilenos y chilenas están molestos". Y es que, en estos casos se ha visto envuelto su propio hijo y su nuera.
¿Recuperación económica?