El Banco Popular de China registró el crecimiento de la masa monetaria de más sencillo acceso más bajo desde 1997. Este indicador mide el dinero que hay en circulación y que puede ser gastado de forma fácil, por lo que no suma los depósitos a largo plazo y extranjeros, es decir, que en este indicador se tiene en cuenta solo el dinero que circula dentro de la economía en forma de depósitos corrientes como los depósitos a corto plazo (alrededor de un año). Esta cifra creció un 10,8% en enero, lo que la llevó a situarse por debajo del consenso de mercado que la esperaba en el 12,1% interanual. Un indicador más para desatar las alarmas de los expertos.
Los analistas de Citi apuntan que estos datos pueden deberse en parte a un efecto estacional, pero también aseguran que esta cifra sugiere la existencia de una contracción en la liquidez en un momento en el que se están produciendo salidas de capital y que pueden arrastrar al mercado de la renta variable y tener efectos en la reducción del multiplicador monetario.
Un dato más a tener en cuenta en este contexto en el que China vive un momento de cambio económico. Los indicadores macro han llevado al Gobierno del país a buscar nuevas formas de crecimiento para evitar que el mantra del "new normal" se convierta simplemente en una ralentización del crecimiento. Las empresas y el Estado buscan un plan B para evitar efectos negativos de esta nueva etapa.
Medidas gubernamentales
Entre las medidas que está tomando Pekín se encuentra una hoja de ruta para ofrecer crédito a los emprendedores así como a los granjeros o inversores. Una medida para tratar de potenciar el crecimiento del país mediante inyecciones monetarias encubiertas. Sin embargo, algunas empresas se están mostrando reacias a tomar prestado el dinero mientras que los analistas también advierten que algunas entidades evitan extender algunos préstamos a las compañías más pequeñas por temor a que no puedan devolverlos.