El IPC de la Zona Euro se mantuvo en agosto sin cambios, mostrando un ligero repunte del 0,2%, misma evolución que en julio y en junio. Los precios de alimentos, alcohol y tabaco, que subieron un 1,2%, compensaron la contracción de la energía, que ascendió al 7,1%. A pesar de que ha conseguido resistir, desde Capital Economics creen que "podrían volver las tasas negativas en los próximos meses".
Señalan estos expertos que el swap de inflación a cinco años ha caído al 1,66% desde el 1,85% de julio, como reflejo, "en parte, del desplome del petróleo, pero también de la debilidad general de los precios domésticos". Asimismo, destacan que tras dos trimestres consecutivos de expansión al 0,4%, el PIB del segundo trimesttre sólo aumentó un 0,3% Y, mientras tanto, concluyen, "los resultados de las próximas elecciones griegas tienen potencial de hacer mella en la confianza ed los consumidores y las empresas de toda la región".
En este sentido, creen que, más allá de China, el Banco Central Europeo (BCE) tendrá que ampliar su programa de compras masivas de deuda (QE) más allá de septiembre de 2016. "Pero no por los problemas actuales de los mercados financieros, sino porque hace falta más acción para que la recuperación de la Zona Euro tome impulso".
De hecho, en una reciente encuesta elaborada entre economistas sobre el final de este plan, la mayoría se inclinó por su prolongación más allá de la fecha inicialmente prevista. "Algo sin duda ha cambiado durante el verano cuando en junio incluso algunos se inclinaban por retirar la compra de activos antes de tiempo", añade José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España.
El consejero de la autoridad monetaria, Peter Praet, inclusó se ha inclinado a incrementar la cantidad de adquisiciones si es necesario, dependiendo del deterioro de los mercados financieros internacionales y del impacto sobre la inflación (y las expectativas) que tenga la caída del crudo y otras materias primas.