La incertidumbre comercial de Estados Unidos y China se está convirtiendo en “el enemigo del crecimiento” estadounidense, según advierte la OCDE, aunque el conflicto va más allá y tiene en vilo a la economía mundial. Según datos de la Organización para la Cooperacióny el Desarrollo Económicos en su informe semestral, la economía mundial se expandirá apenas un 3,2% este año (el año pasado ese pronóstico era del 3,9%) y solo avanzaría un 3,4% si Estados Unidos y China revierten la última tanda de aranceles. Se trata del ritmo más débil de crecimiento de la actividad económica mundial desde el año 2016.
Para el Fondo Monetario Internacional, “si bien el impacto en el crecimiento global es relativamente modesto en este momento, la guerra arancelaria más reciente podría mermar significativamente la confianza de los negocios y los mercados financieros, interrumpir las cadenas de suministro globales y poner en peligro la recuperación proyectada del crecimiento mundial en 2019”.
La OCDE estima que el crecimiento de Estados Unidos podría contraerse entre un 0,2% y un 0,3% de promedio para 2021 y 2022 si no se revierten dichos aranceles y afirma que el crecimiento del intercambio comercial se reducirá a la mitad este 2019, a apenas el 2,1%. Justo antes de la más reciente ronda de incrementos de aranceles, la OCDE estimaba que Estados Unidos superaría a otras grandes economías del mundo al expandirse un 2,8% este año, por encima de la proyección de 2,6% emitida en marzo por el organismo con sede en París.
Además consideran que la mayor economía del mundo se enfriaría para expandirse solo un 2,3% el próximo año aunque se cancelen los últimos aranceles. Para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (organismo de cooperación internacional, compuesto por 36 estados, cuyo objetivo es coordinar sus políticas económicas y sociales) las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China son un peligro para la inversión y el crecimiento. Así lo ha advertido recientemente Angel Gurría, Secretario General de la OCDE.
“La incertidumbre es el mayor enemigo del crecimiento” dice Gurría quien añade que “el escenario actual es realmente muy malo y una gran fuente de preocupación”. Esta incertidumbre, dice el Secretario General de la OCDE, hace que los inversores no inviertan ya que no saben si van a tener acceso al mercado, o cuáles serán las tarifas a las que se van a enfrentar porque podrían cosechar enormes pérdidas.