La Organización Mundial del Comercio dio el visto bueno a China para imponer sanciones compensatorias de hasta 3.580 millones de dólares a productos estadounidenses debido al incumplimiento de Washington de eliminar aranceles antidumping (o haber hecho competencia desleal) que hicieron que los exportadores chinos sufrieran un deterioro de comercio valorado en 7.043 millones de dólares en daños anuales. Por tanto este fallo tan solo cubriría la mitad de lo que buscaba Pekín.
El caso fue denunciado por China hace casi seis años, durante el mandato de Obama, y surgió de los gravámenes impuestos a más de 40 productos chinos.
Estados Unidos había acusado a China de proporcionar a sus empresas subsidios para que pudiesen vender productos más baratos en el extranjero. Fue por ello, “para evitar que China inundase el mercado estadounidense con docenas de productos chinos de bajo costo, incluidos paneles solares, muebles, camarones, tubos de acero, neumáticos y lavadoras”, que Estados Unidos “impuso derechos antidumping a esos productos”.
Dichos aranceles antidumping de Estados Unidos fueron declarados ilegales por un panel de la Organización Mundial del Comercio en 2016. En 2017 la OMC descubrió que Estados Unidos no había seguido las reglas del organismo comercial global en la forma en que impuso los aranceles. Y ahora ha fallado a favor de China.
El gigante asiático aún no ha indicado a qué productos estadounidenses golpeará con aranceles y no está claro si Estados Unidos tomará represalias. Bajo las reglas de la OMC, China puede mantener los aranceles vigentes hasta que Estados Unidos cambie su comportamiento o los dos países acuerden algún tipo de resolución.