El gobierno chino ha dado a conocer nuevas iniciativas destinadas a estabilizar y reactivar la economía del país, tras verse golpeada por la guerra comercial con Estados Unidos.
La cúpula del partido en el gobierno (Partido Comunista Chino) ha traslado que se «coordinarán los esfuerzos de la economía interna con los desafíos del comercio internacional». Esta contienda comercial ha llevado a que ambas potencias impongan aranceles que superan el 100% en ciertos bienes, lo cual ha impactado de manera notable a las empresas y a la economía del país.
El ejecutivo asiático enfatizó la urgencia de «consolidar aún más las bases para la recuperación económica sostenida de China», subrayando la necesidad de «fortalecer el papel del consumo como motor del crecimiento económico».
A raíz de la intensificación de la guerra comercial, muchas empresas chinas han redirigido su atención hacia el mercado interno para mitigar las consecuencias de los aranceles impuestos por Washington. Sin embargo, persisten serias dudas sobre la efectividad de esta estrategia, dada la persistente debilidad de la demanda nacional, que representa un desafío considerable para la economía china.
En respuesta a estos retos actuales, el partido gobernante ha asegurado que «se incrementarán los ingresos de los grupos de renta media y baja». A pesar de que Pekín ha evitado en los últimos años implementar medidas de estímulo significativas para evitar la inflación y por su alta deuda pública, el gobierno está dispuesto a «gestionar con firmeza los asuntos nacionales y profundizará la apertura de alto nivel». También se ha comprometido a promover «políticas macroeconómicas más proactivas y eficaces».
