Los desequilibrios en China se están corrigiendo a medida que la economía refleja su resistencia a los shocks puntuales. Después de un par de años registrando mínimos históricos de crecimiento, el gigante asiático ha vuelto a encadenar subidas en su PIB, en concreto dos consecutivas, alcanzando el 6,8% al cierre del 2016 y el 6,9% en el primer trimestre de 2017, según ha publicado la Oficina Nacional de Estadística. Este hecho es muy relevante en plena transformación de su modelo productivo, de una economía exportadora a un sistema apoyado en la demanda interna, ya que supone su primer avance consecutivo de los últimos siete años. 


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