Ya el viernes, el mercado ponía fin a una racha alcista de seis jornadas consecutivas, después de que el índice manufacturero sorprendiera cayendo a un mínimo de 15 meses en julio. La respuesta gubernamental no se hizo esperar y se amplió la banda de fluctuación del yuan, al tiempo que se comenzaba a especular con una rebaja de tipos que finalmente no se ha producido (de momento).
Por otra parte, los beneficios publicados por las compañías industriales han arrojado una contracción del 0,3% en tasa interanual, frente al repunte del 0,6% de mayo. Esto, explican desde Bankinter "reforzará esta semana la caída de precio de las materias primas… y también de la Bolsa china (…) en coherencia con nuestra preocupante visión sobre la economía del país debido a la triple burbuja que, insistimos, creemos padece: crédito, inmobiliario y renta variable".
Al mismo tiempo, algunos analistas, indica José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España, apuntan a que " la subida de las dos últimas semanas ha sido fuerte, lo que ha llevado a una corrección que se ha retroalimentado debido a la poca liquidez".
Recordemos que en un reciente informe, Bhaskar Laxminarayan, director de investigación e inversión en Singapur de Pictet WM, se muestra menos optimista al asegurar que "la elevada magnitud de la caída, combinada con las medidas adoptadas por las autoridades para limitarla, sugieren recuperación a corto plazo, pero puede ser una oportunidad de venta de los inversores que buscan salirse del mercado, así que cualquier recuperación puede ser corta".
Mientras tanto, el sentimiento sigue siendo muy negativo y hay preocupaciones en torno a cuál será el siguiente paso de las autoridades. "No creemos que el sell-off del mercado haya terminado", afirman desde Fidelity Wordwide Investment, pues se mantiene el temor a que el Gobierno intervenga y tome medidas similares, como la tajante suspensión de valores llevada a cabo ante el anterior derrumbe.