Este fin de semana el primer ministro chino Li Keqiang ha preparado el terreno para la noticia macro más importante de la semana, la del crecimiento económico de China. El líder manifestó su preocupación por la recuperación de la economía global y señaló que con el actual contexto es difícil que el país mantenga tasas por encima del 7%.
Y así ha sido. El Producto Interior Bruto (PIB) de China creció un 6,9% en el tercer trimestre del año, la cifra más baja desde que se iniciara la crisis financiera mundial, algo que las autoridades del país achacan a las "crecientes presiones bajistas" que afronta internamente el gigante asiático y a una recuperación de la economía global "más débil de la esperada". Esta es la primera vez desde 2009 que el PIB chino cae por debajo del 7%.
"Mientras que el empleo siga siendo adecuado, el ingreso de las personas aumente y el entorno mejore continuamente, un PIB un poco más alto o por debajo del 7% es aceptable", dijo Li en comentarios publicados el sábado. Para las autoridades del país estar cerca de la referencia es importante para no perder la esperanza de cumplir con los objetivos de crecimiento.El discurso oficial sigue manteniendo que cuenta con un mercado laboral y un crecimiento destacable del sector servicios para defender las previsiones oficiales.
Sin embargo, el consenso de economistas internacionales no son tan optimistas al situar el PIB en el 6,8% en tasa interanual, lo que sería la peor cifra desde 2009. El crecimiento de 7% de China en la primera mitad del 2015 ya fue la tasa más lenta desde ese entonces. Autoridades proyectaron una expansión de "casi 7%" en el 2015.
Otros datos negativos que subrayan los expertos son las exportaciones. En lo que va de año han descendido un 1,8 % interanual y las importaciones se han hundido un 15,1 % para un retroceso de los intercambios con el extranjero de un 7,9 %.