Es un hecho indiscutible que el PIB del gigante asiático se está desacelerando y, al mismo tiempo, es cada vez menos dependiente de la construcción de infraestructuras, la construcción y las exportaciones manufactureras, y "descansa" más sobre la el gasto del consumidor doméstico.
En este contexto, el crecimiento del país se vuelve mucho menos intensivo en commodities y, por ende, la demanda de materias primas se está reduciendo rápidamente. Pero, la realidad, según la firma británica, es que hay muchos matices en este campo, es decir, las variaciones en la demanda dependen del activo del que hablemos.
Para algunos, el crecimiento se ha contraído de forma rápida y el declive en el uso de materias primas es estructural. "Este es el caso de las commodities energéticas, como el carbon, y de algunos alimentos básicos, como el arroz y el trigo", explican.
Por otro lado, hay gran cantidad de ejemplos de de productos que aún están experimentando un rápido incremento en la intensidad de sus aplicaciones y en los que la demanda se acelera, es el caso del café, el oro o el gas natural. Incluso los metales industriales, como el acero y el cobre, han seguido creciendo.
Con todo, estos expertos consideran que "la reestructuración económica que se producirá en los próximos ejercicios seguirá impulsando una demanda diversificada de materias primas". Si echamos un vistazo al pasado, la última década se caracteriza por el incremento de la demanda de cobre, soja u oro; un proceso que aúpo a China de ser una influencia relativamente menor, a un consumidor dominante de estos mercados en un corto espacio de tiempo.