Tabla de contenidos
Cuando una empresa amanece con sus sistemas caídos, la pregunta no es cómo ha ocurrido, sino cómo reaccionar. La ciberresiliencia ya no es una opción: es la línea que separa a las compañías que se paralizan de las que se recuperan.
El «día 0» después de un ciberataque es una carrera contrarreloj. Los servidores están comprometidos, los empleados paralizados y los clientes exigen respuestas. En medio del caos, la diferencia entre el colapso y la continuidad está en tener un plan tecnológico y un liderazgo preparado.
Construir barreras
«El primer paso es contener el incidente, aislar los sistemas afectados y activar el plan de respuesta a incidentes», explica Eva Puerta, Global CISO EMEA de Check Point Software. «Todo esto debe hacerse siguiendo un protocolo predefinido; improvisar en plena crisis suele agravar el problema».

Más allá de la ciberseguridad
La ciberresiliencia va un paso más allá de la ciberseguridad tradicional. «Mientras la ciberseguridad se centra en prevenir y proteger frente a amenazas, la ciberresiliencia busca que una organización pueda resistir, responder y recuperarse rápidamente de un incidente», señala Puerta.
Desde Zscaler, Alberto Maldonado, director regional de Iberia, coincide en que el cambio de paradigma es esencial: «La ciberresiliencia es la capacidad de una organización para anticiparse, resistir, recuperarse y adaptarse ante un incidente cibernético».



