Los rendimientos históricamente bajos y la escasez de ingresos son una cruda y desagradable realidad para los inversores hoy en día, y han sido una de las características que han definido a los mercados desde la crisis financiera mundial de 2008. Aunque los rendimientos de los bonos subieron mucho durante la crisis del Covid-19, la respuesta política y el optimismo en torno a la recuperación los ha hecho volver rápidamente a niveles bajos.
En estos momentos, nos encontramos en medio de una fuerte recuperación económica, tras el shock de 2020. Esta es una buena noticia para los fundamentales de las empresas, entre otras muchas cosas. Sin embargo, añade otro reto para los inversores de renta fija, a saber, el riesgo de saltos repentinos en los rendimientos, como ocurrió en los primeros meses de 2021.
Dada la naturaleza de estos riesgos y oportunidades, he aquí cinco razones por las que creemos que los bonos corporativos de alto rendimiento están bien posicionados.
Una fuente excepcional de ingresos
El alto rendimiento europeo sigue siendo una fuente excepcional de ingresos, con un carry atractivo (rendimiento o ingreso por encima de los bonos de menor riesgo), pero con un riesgo de duración relativamente bajo, que es la sensibilidad a las variaciones de los tipos de interés.
Esto resulta especialmente relevante teniendo en cuenta las presiones reflacionarias derivadas de la reapertura de las economías y, las posibles subidas bruscas de los rendimientos a corto plazo, como ocurrió en el primer trimestre de 2021.



