Cualquier tendencia hecha en el año 2019 sobre cómo irían las cosas en este 2020 saltó por los aires con la irrupción del coronavirus. Ya a finales del año pasado comenzaron a sonar las campanas de alarma y en 2020 se confirmó. Un hito que marcó esta tendencia en España fue la suspensión del Mobile World Congress un mes antes del confinamiento.
A partir de ahí, se abrió un nuevo panorama que, lejos de suponer una amenaza para las fintech, ha sido un reto y una oportunidad para abrir mercado y ganar posiciones frente a empresas establecidas. A día de hoy, un 42% de los clientes elegiría una entidad no tradicional si tuviera que elegir un nuevo proveedor financiero, según el V Barómetro de Innovación Financiera.
Este dato refuerza la idea de que 2020 ha supuesto el empujón definitivo para que los clientes bancarios hayan migrado a opciones 100% digitales. Por lo tanto, esta incertidumbre social y económica no ha hecho más que reforzar y acelerar unas necesidades en el sector fintech que ya se adivinaban en años anteriores: mayor automatización, digitalización y regulación.
Pero, ¿han surgido nuevas tendencias en el sector fintech en los últimos cuatro meses del año? Aunque ha sido motivado en parte por la Covid-19, se puede decir que sí y se puede asegurar que ha sido de manera muy acentuada. Por el momento, lo que se espera de las fintech es que sepan dar respuesta a esta nueva realidad, con necesidades cada vez más segmentadas, a bajo coste y de una forma flexible.
Entre las tendencias observadas en los últimos meses, se pueden destacar 5 por encima del resto: Cashless society; consolidación de los préstamos online; tiempos difíciles para los neobancos; muchos movimientos estratégicos en torno a los datos financieros; y los IPOs como financiación para las fintech.