Cinco años han pasado ya desde su creación y ni siquiera la enorme volatilidad que rodea su mundo virtual ha logrado acabar con él. El Bitcoin sigue dando qué hablar a medida que se adentra en nuevas empresas convencidas de que la moneda puede ser útil para sus ventas on line. Gigantes como Apple o Amazon ya han abierto sus puertas a este peculiar medio de pago que, a juicio de muchos expertos, debería ser regulado cuanto antes. Así lo observan también desde BBVA Research, que en un reciente informe analizan el impacto del bitcoin como instrumento financiero y como tecnología innovadora.
Alejandro Neut y Carmen Cuesta Sainz, analistas de la firma, recuerdan que "el valor y uso de bitcoins no está respaldado por ningún gobierno, lo que genera una alta volatilidad que impide su utilización en dos de los tres frentes" necesarios para definirlo como moneda. Estos frentes son: ser un medio de intercambio, ser una unidad de valor y ser un medio de acumulación de riqueza. A su juicio, el bitcoin falla en ser referente de valor y medio de acumulación de riqueza.
"Cabe aclarar que su volatilidad no es sólo producto de sus pocos años de existencia sino intrínseca a su construcción, ya que la oferta de bitcoins es extremadamente inflexible, siendo más rígida incluso que la oferta de oro", explican los analistas. Y es cierto. La moneda virtual nació con un destino marcado de crecer lentamente en el tiempo con una oferta máxima posible de 21 millones de bitcoins que se espera alcanzar en 2140.
Desde BBVA Research argumentan sin embargo que "su infactibilidad como moneda, no impide apreciar que como medio de intercambio, Bitcoin cubre eficientemente una demanda explícita de la sociedad digital".
A ello se suma su base tecnológica, con un diseño que "ha sabido conjugar técnicas criptográficas robustas que garantizan la seguridad en las transacciones y evitan su doble disposición". De hecho, la tecnología subyacente sigue siendo una fuente de innovación en la creación de productos y servicios de pagos electrónicos. Desde la firma mencionan el sistema de pagos que popularizó la utilización de monederos digitales (wallets), y con un registro público de la cadena de transacciones que podría dotar de mayor eficiencia y rapidez a los actuales sistemas de transferencias de fondos.
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