1. Contar con carteras flexibles.
Desde Andbank destacan la importancia de contar con carteras eficientes desde el punto de vista riesgo/rentabilidad. La idea de mezclar fondos mixtos conservadores con bajos niveles de volatilidad, con diferentes estrategias alternativas (long/shorts equity, estrategias de valor relativo) y activos direccionales de renta variable con diferente sesgo, aporta un valor añadido a las carteras", indican, apuntando directamente a fondos todoterreno, fondos de autor, pequeñas compañías e inmobiliarios.
Russ Koesterich, Responsable de Estrategias de Inversión para BlackRock, explica que "tradicionalmente, los inversores han diversificado entre acciones y bonos como principales clases de activo para manejar sus riesgos". Sin embargo, advierte que en momentos de sumo estrés, los activos tradicionales se mueven a la par, como ha quedado demostrado en los últimos eventos de shock en el mercado. "En otras palabras, invertir en lo que considerábamos hasta ahora una cartera diversificada puede producir resultados que no sean muy diferentes de una cartera toda de acciones o toda de bonos".
2. Apostar por estrategias activas y gestores ‘todoterreno’
Los expertos insisten en la necesidad de buscar gestores consistentes capaces de limitar las caídas, con un track record sólido "y que nos aporte una visión distinta a lo que los índices nos ofrecen". Abogan por el talento de los profesionales del sector, capaces de tomar sus decisiones a partir de sus propias convicciones e investigaciones, en lugar de limitarlas a un índice de referencia.