"Los mercados han estado recientemente tan plagados de rotación y volatilidad que lo que un día es una cartera de inversiones perfecta se convierte en una pesadilla al siguiente y es por lo tanto crucial mantener la convicción". Es el primer consejo de los expertos para unos meses en los que sin duda los bancos centrales seguirán siendo protagonistas, con el BCE apostando al ‘todo o nada’ con sus últimas políticas monetarias y la Fed consciente ya de que será muy difícil subir los tipos al ritmo que tenía previsto.
Pese a que los resultados empresariales siguen siendo inferior a los esperados en Europa, y que su comportamiento ha sido peor que el de Wall Street, el consenso de analistas sigue prefiriendo la renta variable de la región frente a la estadounidense e incluso la japonesa, que hasta hace poco había vuelto a ocupar una parte principal en las carteras. Pero cuidado. El pasado ya ha demostrado que el efecto de las medidas del BCE se agota. Y es probable que los inversores quieran cada vez más para avanzar tras las caídas. "La política monetaria está perdiendo fuerza y parece que el momento de una solución más radical se acerca", apunta Lukas Daalder, director de inversiones de Robeco Investment Solutions. "Los bajos tipos de interés y rentabilidades de los bonos parecen haber perdido su capacidad para estimular a la economía e, incluso, podrían haberse convertido en un problema", señala.
Así, algunos expertos hablan incluso de nuevas medidas extremas como el ‘helicopter money’, o el ‘helicóptero del dinero’, que no es otra cosa que la inyección directa de dinero en la economía real. Los cálculos de Nordea apuntan a que el BCE podría soportar desembolsar con esta medida unos 444.000 millones de euros, equivalentes a 1.300 euros por ciudadano.
Pero a la espera de los nuevos pasos de los bancos centrales, los inversores deben tener claro que la volatilidad seguirá muy presente en el parqué. Y aquí, la convicción será puesta a prueba, tentando a los gestores a cambiar sus estrategias, aún cuando no haya suficiente información que lo justifique. Los expertos coinciden en que en un contexto como este, es mejor esperar y no entrar en pánico.
¿Hay suficientes catalizadores?