La industria está fallando en la implementación de las capacidades digitales y, en consecuencia, ponen en alto riesgo tanto sus beneficios, como los clientes y la retención de personal. De hecho, hasta un 56% de los ingresos netos de estas firmas podría estar en riesgo debido al deterioro en la percepción de sus clientes por la falta de competencias digitales.
"A medida que las firmas de gestión patrimonial y sus gestores se enfrentan a la convergencia de las diferentes dinámicas de mercado, incluida la mayor competencia con las FinTech, es necesario que progresen en todos los elementos vinculados a su capacidad digital para demostrar que su papel continúa siendo relevante para los clientes, ahora atraídos por competidores netamente tecnológicos", explica Anirban Bose, responsable de banca y mercados de capitales de la unidad de servicios financieros de Capgemini.
Es necesario, tal y como confirman los resultados del informe, "que la gestión patrimonial se adapte para cumplir con las cambiantes expectativas tanto del cliente como de los gestores; y nada que no sea un alto nivel de madurez digital será adecuado para competir con otros proveedores digitales", añade.
Según el estudio, varias de las mayores firmas del mundo están explorando plataformas de aceleración de programas de emprendimiento para atraer a start-ups interesadas en colaborar. Otras están invirtiendo en FinTech o adquiriéndolas, en un intento de poner en marcha sus capacidades digitales, especialmente en las áreas de asesoramiento automatizado y servicios de gestión de inversiones. Las que logren el éxito serán aquellas que den pasos audaces para superar la resistencia al cambio y acepten a un entorno que prioriza cada vez más la interacción digital.