Desde la crisis económica de 2008-2009, el ritmo de crecimiento del comercio internacional se ha ido desacelerando lentamente, afectado principalmente, por una caída sostenida en el crecimiento mundial. La desaceleración estructural y temporal de las mayores economías emergentes es especialmente perjudicial para el comercio mundial, cuyo desarrollo está estrechamente vinculado con el auge en sus exportaciones ). Además de esto, hay un segundo factor negativo de la crisis: la caída en la demanda de las materias primas. Entre las principales economías emergentes, aquellas en las que el crecimiento de las exportaciones mundiales fueron más fuertes a mediados de 2014 (Polonia, Rumania, India, Filipinas), vendieron principalmente bienes manufacturados, y no materias primas según Coface, empresa del sector de seguro de crédito.
El decepcionante comportamiento de las exportaciones de un gran número de países coincide con un aumento del proteccionismo,que está dificultando los intercambios comerciales. Argentina, Rusia, e India introdujeron cada uno más de 250 medidas entre julio de 2008 y julio de 2014, casi dos veces más que los Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido e Italia. Rusia, en lo que respecta a las recientes medidas adoptadas por su gobierno con el fin de prohibir las importaciones de productos agroalimentarios desde la Unión Europea, se ha convertido en el país más proteccionista.
Una tendencia global para incluir a los países emergentes en la cadena de valor
Los analistas de Cofeley consideran que la crisis en el comercio mundial se han acentuado por la creciente importancia, desde la década del 2000, de la internalización de los procesos de producción. Es precisamente este canal el que ha causado que la crisis de 2008-2009 se extendiera rápidamente al comercio mundial. El comercio de bienes intermedios, que está en el corazón de las cadenas globales de valor (CGV), cayó en un 25% en 2009. Todavía limitado (con la excepción de Asia), el comercio intrarregional no ha sido capaz de compensar los efectos de la crisis, a pesar de la proliferación de acuerdos para liberalizar el comercio. El comercio intrarregional, como proporción total de las exportaciones, es todavía bajo en la mayoría de las regiones emergentes: 11% en África, 20% en Latinoamérica, y 15% en los países CEI (Comunidad de Estados Independientes).
Sin embargo, la aparente capacidad de recuperación de las CGV a la crisis sugiere perspectivas favorables de crecimiento a medio plazo. El margen de mejora parece considerable, gracias a una mayor integración de los países emergentes en estas cadenas globales. Como ejemplo, este es el caso de África. El aumento de la clase media asiática es probable que favorezca la creación de empresas en África, donde los costes de producción (como en los sectores textil y de de la confección) dependen en gran medida de los costes de mano de obra.