25% para el acero y el 10% para el aluminio son los aranceles impuestos y ya aprobados por Donald Trump para productos de Canadá, México y la Unión Europea. Europa ya ha anunciado represalias contra empresas y agricultores estadounidenses.
El presidente estadounidense Donald Trump había anunciado los aranceles en marzo, pero otorgó exenciones temporales hasta el 1 de junio a varios aliados de Estados Unidos mientras se valoraban las repercusiones sobre la producción nacional.
El secretario de Comercio, Wilbur Ross, decía que el presidente actuó por motivos de seguridad nacional ya que veía como una amenaza para la industria nacional del metal y el acero las crecientes importaciones. “Sin una economía fuerte, no se puede tener una seguridad nacional sólida”, comentaba Ross.
Ross explicaba a la prensa que seguían dispuestos a continuar con las conversaciones con diplomáticos europeos y funcionarios de Canadá y México, “aunque es probable que sean polémicas”. “Seguimos dispuestos, de hecho ansiosos, a tener más conversaciones con todas estas partes”, dijo Ross desde París, donde asiste a las reuniones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
LA RESPUESTA INTERNACIONAL