La ceremonia no se olvidó de la historia: mostró el arribo de los portugueses al nuevo mundo y su conquista de la población indígena, así como la esclavitud de los africanos durante 400 años para explicar la forma en que se construyó el complejo mosaico que es el Brasil actual, según informa Reuters.
Brasil, hogar del Amazonas, usó la ceremonia para pedir a los 3.000 millones de personas que se estima verían el evento por televisión que cuiden el planeta.
A diferencia de las ceremonias de apertura de Pekín 2008 y Londres 2012, el espectáculo en Río careció de grandilocuencia, aunque sorprendió con algunos detalles inesperados en medio del homenaje a sus tradiciones culturales.
Pese a que la organización no dio a conocer el costo de la ceremonia, se estima que sería aproximadamente la mitad de los 42 millones de dólares que se invirtieron para el evento en Londres.
El tenista Gustavo Kuerten fue el encargado de entrar con la antorcha olímpica y la entregó a la jugadora de baloncesto Hortência Marcari, quien a su vez la pasó al encargado de encender el pebetero olímpico, el maratonista Vanderlei Cordeiro de Lima.