Actualmente, la visión contextual generada y proyectada a una sociedad pasa por filtros que ya han sido –o están en proceso de estar– adheridos a la conducta genérica de los interesados que la reciben. Dicho de otra forma, todo lo que sucede en la mayoría de los ámbitos de carácter capitalista, una vez que la información es de conocimiento civil, puede crear un maremoto que confluya y encierre a la empresa o corporación, en foco público, en una crisis reputacional que la lleve a perder grandes sumas, así como la credibilidad por parte de la audiencia.
En este plano conceptual nace el movimiento estadounidense llamado greenwashing, traducido como ‘limpieza verde’, en castellano, y que muchas corporaciones utilizan a la hora de comunicar externamente sus presuntos servicios fantasma sostenibles.
Es decir, supuestos recursos verdes, que resultan ser engañosos y que confunden a la audiencia, conformando el nacimiento de un plano distópico de desconfianza hacia las empresas y organizaciones, siendo también perjudicadas aquellas que sí que cuentan con auténticas medidas que luchan a favor de un plano medioambiental utópico, auténtico y genuino.
Esta lucha, contra las estrategias de comunicación desleal, ha sido objeto de reunión para primeras figuras expertas en información sostenible. Uno de estos encuentros –el más reciente hasta la fecha– y que tuvo lugar a comienzos de octubre, en el Palacio Macaya de la Fundación la Caixa, en Barcelona, contó con la presencia de varias personalidades versadas en el greenwashing y en el tratamiento de los datos maliciosos.
Estos directivos alegaron diferentes reseñas de importancia:
