Cada vez más, el 1 de septiembre se identifica con el comienzo de un año. Para muchos, las vacaciones no han servido para recargar del todo las pilas y la vuelta a la rutina laboral supone una cuesta arriba.
Según Hays, el 38% de los profesionales reconoce sentirse desmotivado en la vuelta al trabajo y un 37% admite que necesita varios días para recuperar el ritmo. El llamado síndrome postvacacional no es un mito, es una realidad que afecta a la motivación y a la productividad.
Síntomas reconocibles
No se trata de una enfermedad, pero sí de un estado anímico con síntomas reconocibles: falta de energía, dificultad de concentración, irritabilidad o sensación de tristeza.
El problema se intensifica en determinados perfiles: jóvenes millennials y centennials, que valoran más la flexibilidad, y trabajadores en contratos temporales o de prueba, que sienten la presión de demostrar resultados desde el primer día.
A ello se suma un factor cada vez más común: la hiperconectividad digital. Muchos profesionales confiesan que no logran desconectar durante las vacaciones, lo que agrava la fatiga en la vuelta.


