Cierre de empresas, pérdida de ventas, deterioro financiero, posibles problemas de liquidez o un aluvión de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE), son algunas de las consecuencias de esta pandemia que afectan a todos los sectores.
Desde la llegada del coronavirus, las previsiones comenzaron a circular a escala global apuntando a un descenso de unas décimas del crecimiento económico, pero con el paso de los días la posibilidad de una recesión ha ido cogiendo peso entre las hipótesis que manejan los expertos.
Un ejemplo lo constituye, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, quien se pronunció al respecto en la reunión con los ministros de Hacienda y gobernadores de los bancos centrales del G-20. «Se prevé como mínimo una recesión tan aguda como durante la crisis financiera mundial o peor, pero esperamos una recuperación en 2021» y asegura que el impacto económico es y será grave, pero cuanto antes se frene al virus, más rápida y «vigorosa» será la recuperación.
Tomar decisiones en base a certezas
En el caso español, cuyo tejido empresarial está formado principalmente por pymes y autónomos, el coronavirus está representando un duro golpe. En este momento de incertidumbre se enfrentan a tomar decisiones inesperadas que pueden marcar el futuro de sus negocios, sin saber la magnitud del problema.