Siempre se ha dicho que la incertidumbre es uno de los peores enemigos de los mercados y el varapalo de las bolsas mundiales hace una semana, a raíz de la expansión del coronavirus por Europa, lo ha demostrado. Se firmaron los peores comportamientos en varios índices desde la crisis de 2008 y es evidente que la volatilidad ha aumentado con creces en los activos de riesgo, en medio de la preocupación por los efectos de la expansión de esta epidemia en la actividad económica mundial. ¿Cómo deben reaccionar los inversores ente este tipo de situaciones?
Centrarse en los principios de la inversión
Pascal Blanqué, director de inversiones de Amundi, subraya que cuando la visión se vuelve borrosa, hay que mantener las convicciones principales. Y los expertos de Fidelity también lo tienen claro: en momentos como el actual hay que registrar al detalle los sesgos conductuales y ajustarse “al conjunto de principios fundamentales de la inversión”. Reconocen que el miedo es lógico ante eventos como el actual que se identifican con el peligro, pero dejarse llevar por él es muy mala práctica para preservar las inversiones. “Se produce un tipo de sesgo cuando los inversores se centran en las últimas noticias para tomar decisiones (sesgo de la experiencia reciente), en lugar de estudiar ejemplos históricos y adoptar una perspectiva a largo plazo”, explican. Otro sesgo muy común es dejarse llevar por la masa, aún a sabiendas de que ésta puede estar actuando de manera irracional, sobre todo cuando hablamos de pérdidas. “Las señales de subida o bajada en los mercados impulsan a otros a actuar y seguir la tendencia, pero esto puede tener un efecto adverso cuando los mercados sufren volatilidad”.
Además de identificar estos riesgos y gestionarlos, en la gestora aconsejan aprovechar para reevaluar la cartera. Por ejemplo, puede que el contexto actual sea propicio para “añadir exposición a algunos activos que pueden beneficiarse de una búsqueda de la seguridad a medida que el virus se extiende y otros que estén posicionados para una rápida recuperación cuando las condiciones retornen a la normalidad”. Otra de sus recomendaciones es eludir los movimientos de entrada y salida de los mercados porque “se ha demostrado que perjudican las rentabilidades a largo plazo en una amplia gama de clases de activos”. Además, creen que siempre hay que mantener el foco en el largo plazo, pese a lo abruptas que puedan parecer determinadas correcciones.
Una idea, la de centrarse en el largo plazo, en la que insiste también Mark Haeele, CIO de UBS. “Como sucede con cualquier venta masiva repentina, los inversores deben mantener una perspectiva a largo plazo y gestionar los riesgos mediante la diversificación global y por clase de activo”. Haeele recuerda que hay que considerar la posible respuesta en materia de política fiscal y financiera a a la crisis actual pero identifica varias opciones para intentar mejorar el perfil de la cartera en el momento actual. Una de ellas es mostrar preferencia por las acciones de mercados emergentes en lugar de por las acciones de la eurozona. “Consideramos que las recientes caídas del índice MSCI Asia excluido Japón ofrecen un punto de entrada atractivo a largo plazo. Este posicionamiento se apoya en nuestra visión de que China logra contener el brote en ese país en las próximas semanas”. De ser así, se resolverían las disrupciones de la cadena de suministro, regresaría la confianza del consumidor y se limitaría el impacto tanto económico como en mercados al primer trimestre del ejercicio.