Durante estos meses de pandemia, las empresas se han visto abocadas a endeudarse para hacer frente a una drástica pérdida de ingresos. La liquidez que algunas han percibido a través de préstamos ICO, por ejemplo, les ha ayudado a adormecer esa presión, sin embargo, muchas de ellas ahora están con el agua al cuello. Según los resultados de la encuesta elaborada por la consultora Kreedit, el 58% de las pymes se muestra bastante o muy preocupadas por su capacidad de devolución de su endeudamiento, ya que la recuperación de la economía no se vislumbra a corto plazo.
Si bien la situación del tejido empresarial es muy complicada, a nivel individual, la principal repercusión ha sido el aumento de la incertidumbre sobre el presente y el futuro, ante la posibilidad de perder el puesto de trabajo. La directora general de la compañía de gestión de cobro Kruk España, Alina Giurgea, señala a DIRIGENTES que esta coyuntura ha provocado dos comportamientos diferentes. Por un lado, «una tendencia al ahorro inmediato» y, por otro, «un cambio de prioridades en cuanto a los gastos, colocándose en primer lugar los de primera necesidad» y dejando en un segundo plano el pago de deudas atrasadas. También han optado por disminuir la cantidad que asignan a esto.
Directora general de Kruk España, Alina Giurgea
Por otro lado, ha habido un considerable impacto en los ingresos personales de los europeos. Así lo refleja el último Eurobarómetro del Parlamento Europeo, que sitúa a Chipre, España, Rumanía, Grecia y Bulgaria como los cinco países donde han caído en mayor porcentaje. En esta misma línea, de la investigación realizada por Kruk, la pandemia ha afectado económicamente a casi la mitad de la población (43%) y ha hecho que dispongan de menos dinero que antes de la crisis sanitaria. A esto hay que sumar las consecuencias financieras que ha ocasionado en el plano laboral, a causa de los ERTE o por la pérdida de su empleo.
Desde Kruk aseveran que en épocas complicadas como esta, «una mala gestión de ingresos y gastos podría derivar en préstamos impagados y deudas indeseadas«. «Si observamos las estadísticas publicadas por el Banco de España, podemos advertir de que desde el 2008 la evolución de la ratio de morosidad ha pasado de niveles cercanos al 14% hasta el actual 5%. No obstante, considerando el contexto económico actual y el impacto en la capacidad de pago a nivel individual, creemos que es muy probable que esta ratio repunte en los próximos meses«, explica Alina Giurgea. Según muestran en su estudio, más de la mitad de los ciudadanos reconoce tener o haber tenido dificultades para afrontar sus pagos, que han derivado en deudas.
