Corría el año 2008, la tasa de paró se incrementaba a doble dígito, hasta cerrar el ejercicio con un aumento anual del 67% y la economía se moderaba pasando en solo doce meses de registrar una tasa cercana al 4% a un modesto 1,1%. El sueño del milagro económico español se desvanecía por momentos y con él, su principal motor -la construcción-.
El dicho «todo lo que sube luego baja» no hacía una excepción con el sector inmobiliario y después de alcanzar máximos históricos tanto en el nivel de precios como en el número de operaciones -en 2006 se contabilizaron más de 900.000 transacciones– el mercado inmobiliario tocó suelo en 2014. Con los marcadores en mínimos tocaba subir de nuevo.
Una década después del estallido de la burbuja inmobiliaria, el nuevo mapa del sector residencial dibuja un escenario totalmente diferente. En este sentido, la consultora Knight Frank, que se ha sumado al reto ‘#10YearChallenge’, ha elaborado un análisis a golpe de gráfico sobre cómo ha evolucionado este mercado desde el comienzo de la recesión.
Si bien los expertos señalan que el pasado ejercicio fue el mejor año desde que estalló la crisis, los datos sugieren que el panorama el totalmente distinto. Así, una de las diferencias más significativas la encontramos en el precio de la vivienda. En 2008 un español pagaba de media 2.071 euros por metro cuadrado, el pasado año éste se situaba en los 1.591 euros por metro cuadrado, un 30% menos.
La letra pequeña de esta cifra hay que buscarla en la variación interanual. En el primer caso, el aumento solamente fue del 0,72%, mientras que en el segundo caso, experimentó una subida del 3,4%, según datos del Ministerio de Fomento recopilados por Knight Frank.