La fecha de compras más conocida en todo el mundo está a la vuelta de la esquina. Muchas compañías ven en el Black Friday una importante oportunidad para compensar las pérdidas sufridas durante la pandemia, pero las marcas deben tener en cuenta que la crisis sanitaria ha marcado un antes y un después en los consumidores, por lo que es importante revisar la estrategia con la que se van a enfrentar a este día.
Desde la agencia Techsales señalan que «no todo vale para vender», sino que hay que planificar las líneas de actuación con semanas de antelación, ya que no basta con rebajar el precio de los productos o servicios: «Si no se comunica, de nada sirve tener la mejor oferta».
Este año se celebra el 27 de noviembre e Internet copará un gran protagonismo convirtiéndose en la gran ventana para dar a conocer estas rebajas. El auge del e-commerce en los últimos meses es un hecho, al igual que la influencia de las redes sociales en la toma de decisiones de compra. Por ello, las marcas deben tener presencia en todos estos canales y formatos para alcanzar a su público objetivo. «Las marcas con muy conscientes del cambio que ha producido la pandemia en los consumidores tanto en sus hábitos de consumo como en las expectativas que tienen hacia las mismas», comenta a DIRIGENTES la VP Marketing & Innovation de la agencia SamyRoad, Amaia Álvarez, al tiempo que anticipa que una gran proporción de la venta en tiendas físicas pasarán a ser online.
VP Marketing & Innovation de la agencia SamyRoad, Amaia Álvarez
Para exprimir esta fecha tan señalada al máximo, Álvarez aconseja «asegurar la visibilidad de la marca, producto o servicio que queremos promocionar creando un contenido atractivo, que nos diferencie de la competencia y amplificando nuestro mensaje a través de paid media y/o canales que garanticen el alcance de cobertura adecuado entre el target seleccionado».