Incluso en un sector maduro, la innovación puede abrirse paso para transformar un servicio que parece difícilmente mejorable. Se puede conseguir pensando en el servicio, en las necesidades del cliente y en sus hábitos que pueden cambiar con el tiempo y los años aunque el centro del sector siga siendo el mismo.
Eso puede ocurrir en el mercado de la restauración, en el de los contenidos de vídeo y audio, y en otros con menos tecnología a priori, como puede ser el de las lavanderías y tintorerías. Este último es un mercado atomizado en el que muchas empresas compiten por prestar el mejor servicio posible, pero con la misma fórmula tradicional desde hace décadas.
El estudio de las características de ese mercado resultó fundamental para Ángel Barquilla, CEO de Lavanapp, para observar que se escondían muchas oportunidades. «Veníamos del entorno de los negocios digitales y habíamos estado viendo que fuera de España se había estado asentando el negocio de la lavandería online a domicilio», comenta Barquilla a DIRIGENTES.
«Hicimos un estudio de mercado muy denso, analizamos el sector y vimos que había una gran atomización de la oferta y un denominador común: negocios con poca carga tecnológica y poca conveniencia de servicio al cliente», resume este dirigente. Ante eso, se planteó modernizar el negocio como «una oportunidad muy clara» para proporcionar un mejor servicio al cliente basado en tres pilares: servicio a domicilio, gestión del pedido por internet y seguiiento online.
«Mejoraba el negocio porque antes íbamos cargados a una tintorería, te decían cuánto tiempo tenías que esperar, volver a ir a recogerlo…» cuenta Barquilla. Su solución a ese trasiego pasa por el uso de una app que permite establecer un margen en el que se recoge la ropa y un tiempo para su devolución con franjas de una hora: «Ni Amazon trabaja con esos slot tan pequeños».