Levantar una ronda de inversión puede sonar a glamour: fotos en prensa, titulares con millones y ese halo de éxito que todo emprendedor sueña. Pero detrás hay un proceso exigente, largo y que consume energía. Y lo más importante: no se trata de levantar dinero por levantar, sino de hacerlo cuando toca y con un plan sólido.
Cuándo tiene sentido levantar una ronda
Una ronda de inversión es, básicamente, abrir la puerta de tu startup a capital externo a cambio de ceder un porcentaje de tu empresa. Ese capital sirve para crecer más rápido, escalar el equipo, entrar en nuevos mercados o lanzar funcionalidades que sin inversión serían imposibles.
Pero hay que tenerlo claro: una ronda no es para sobrevivir, es para acelerar. Si la caja se acaba y entras en modo pánico, probablemente llegas tarde.
¿Cuándo pongo en marcha mi ronda?
Existen diversos indicadores pero hay tres señales claras que indican que ha llegado el momento:
- Tu modelo de negocio ya está validado.
- Sabes cómo adquirir clientes y retenerlos.
- Tienes una máquina de crecimiento que funciona, pero necesitas gasolina extra.
Dicho de otro modo: si pasar del punto A al B te llevaría seis años y con capital puedes hacerlo en dos, es el momento.
