Tanto en la temporada de presentación del primer trimestre, como en la del segundo trimestre actualmente en marcha, la escalada del dólar, junto con el desplome del petróleo, han sido los factores clave a la hora de dar cuenta de unas cifras que, precisamente por ambos lastres, partían de unas expectativas muy bajas.
Hasta el momento, han publicado sus balances el 34% de las empresas que componen el principal selectivo del mundo, el S&P 500. De dicho porcentaje, un 74% han superado las previsiones del consenso con su beneficio por acción (BPA), lo que supone un 2,85% más de lo que se esperaba; mientras que "sólo" un 34% lo ha hecho en ventas.
"Es cierto que los resultados no son buenos, más apoyados en recortes de gastos que en mejora de ingresos. Y tampoco es verdad que las perspectivas a futuro de las compañías sean muy positivas. Pero, es cierto, muchos inversores esperaban que la cosa fuera peor", resume certeramente José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi en España.
Por su parte, Christoph Riniker, estratega jefe de renta variable de Julius Baer, considera que "a primera vista" las cosas parecen mejor de lo que se esperan, pero, matiza, no debemos olvidar que nos encontramos en una "fase temprana" de la temporada. "Para todo el año se espera una ligera disminución de las ganancias en 2015 y reiteramos nuestra posición fundamental infraponderada en renta variable estadounidense", concluye.
Buena parte de la atención de estas cuentas se ha centrado justo en el impacto de la fortaleza del dólar sobre las exportaciones de estas empresas y el coste de las importaciones que compiten con sus ventas a clientes dentro del país. Y también es igual de importante, añade Capital Economics, tener en cuenta el efecto de las alzas del "billete verde" sobre los ingresos y las ganancias generadas por las filiales extranjeras de las mismas, que valen menos en la moneda estadounidense ante esta subida.