"Ya lo veremos, pero no creo que la reforma fiscal sea definitiva para impulsar los planes de pensiones". Así de pesimista se mostraba hace unas semanas el director de una conocida firma de inversión internacional ante la proximidad de la aprobación de la reforma con la que el Gobierno intenta incentivar el ahorro a largo plazo. A pesar de que aún hay detalles que se desconocen, las medidas han dejado algo insatisfecho a un sector que esperaba mucho más por parte del Ejecutivo.
De momento, el Gobierno recalcó la pasada semana su intención de extender el tratamiento fiscal de los planes de pensiones a otros productos como seguros y depósitos que se mantengan durante más de cinco años. Entre las medidas anunciadas ya, destaca la bajada en todos los tramos de los tipos que gravan el ahorro. "Pero lo harán en dos veces, igual que los tramos del IRPF", señalan desde Bankinter. Así, una parte entrará en vigor en 2015 y otra en 2016.
En concreto, el ahorro hasta 6.000 euros, que hasta este año tributaba al 21% pasará a tributar al 20% en 2015 y al 19% en 2016. Por su parte, el ahorro de entre 6.000 y 24.000 euros pasará del 25% de 2014 al 22% en 2015 y al 21% en 2016.
Entre las medidas a tomar, desde la industria de fondos de inversión y pensiones se decantaban por bajar los tipos de gravamen a las plusvalías realizadas en función de la antigüedad en primer lugar, seguido de la exoneración en el pago de impuestos pasado un periodo de tiempo, y la introducción de una deducción fiscal por el importe ahorrado en cada año mientras se mantenga la inversión.
Una de las novedades que aún no se ha concretado es la creación de los llamados Planes de Ahorro 5. Se trataría de un nuevo producto que vendría desarrollado en forma de depósito o seguro y, como se ha explicado anteriormente, estaría exento en sus rendimientos de capital si la inversión se mantiene un mínimo de 5 años.