¿Subirá tipos la Reserva Federal (Fed)? ¿Lo hará demasiado pronto, demasiado rápido o quizá todo lo contrario? ¿Incrementarán sus estímulos el Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Japón (BoJ por sus siglas en inglés)? ¿Descarrilará el crecimiento ante la desaceleración de China y los emergentes? Son las tres dudas principales que "acosan" a inversores, analistas y expertos de manera casi constante cada día.
La idea generalizada es que "todo irá bien" o, mejor dicho, que se evitará el "peor escenario". El consenso apunta a una probabilidad cercana al 70% de que el primer aumento del precio del dinero en casi una década en Estados Unidos se producirá este diciembre (o bien a lo largo del primer trimestre de 2016). Mes para que también aguarda un aumento de las medidas de apoyo de la autoridad monetaria de la Zona Euro. Al mismo tiempo, "cree" que Pekín tiene la situación "bajo control", la pérdida de momentum es clara, pero no habrá "aterrizaje forzoso" ni para el gigante asiático, ni para el resto de países en desarrollo…
Kommer van Trigt, estratega jefe del equipo macro y de renta fija de Robeco, reconoce que la Fed tiene una "dura decisión por delante", aunque la fortaleza interna del país es clara, no lo es tanto lo que sucede más allá de sus fronteras, ni con el dólar… Así, no espera una subida de tipos ni a finales de este año ni a principios del próximo". Ahora bien, es consciente de que más pronto que tarde este movimiento se producirá, mientras BCE y BoJ amplían sus estímulos. Una divergencia, advierte, que "creará volatilidad en los mercados financieros en 2016".
En este contexto, flexibilidad, visión global y selectividad componen el "mantra para los inversores en bonos que quieren generar buenos retornos". A la caza de retornos, este gestor ve atractivas oportunidades de inversión en deuda soberana de Australia y España.
La primera, explica, es "todavía relativamente desconocida. La economía debe reinventarse ya que depende en gran medida de las exportaciones de materias primas a China. También es uno de los pocos países que todavía tiene espacio para bajar los tipos y el riesgo de crédito es mínimo, tal y como refleja su rating ‘triple A’".