La idea tiene que ser presentada de manera atractiva de forma que llame la atención de los posibles inversores, para lo que hay que explicar de manera convincente los objetivos y expectativas. El inversor valorará si se trata de un proyecto global, ambicioso, innovador, escalable, que crea empleo, que se diferencia de la competencia y lidera el mercado. Responder a estos factores es el principal objetivo del fundador de una startup.
Ignacio Vilela, fundador y socio director de la empresa Startcaps Ventures, una startup que triunfa en Silicon Valley, afirma en una entrevista a DIRIGENTES: "Sin duda recomendaría que verifiquen antes de lanzarse a emprender que existe realmente un mercado y clientes dispuestos a pagar en el mercado en el que vayan a trabajar. Emprender no es solo tener una idea, la idea es lo de menos; emprender es crear un negocio y para ello hay que encontrar un producto o servicio por el que haya clientes dispuestos a pagar por ello. Si el mercado existe y el equipo es bueno el resto es trabajar y perseverar en las dificultades".
El hecho de convertir una idea en producto no es fácil, como tampoco lo es conseguir que el proyecto una vez creado crezca y se haga un hueco en el mercado. Para llegar a conseguirlo, el emprendedor deberá contar con un buen equipo, estar bien asesorado y disponer de financiación.
¿Cómo se consigue financiación?
Cada startup debe buscar el modelo que sea más adecuado para su negocio. Por eso, conocer el amplio abanico de opciones de inversión permitirá al emprendedor conseguir una inyección de capital.