Entre el 19 de noviembre y el 16 de diciembre del año pasado, la firma "entrevistó" a un total de 200 inversores españoles, con mas de 200.000 dólares de activos disponibles para invertir. En la encuesta participaron más de 4.200 inversores de todo el mundo, pero centrándonos en el "producto nacional" la primera conclusión que llama la atención es el aumento del efectivo.
Tal y como explica Javier Mallo, Responsable de Legg Mason para España y Portugal, en el último año, los encuestados han aumentado su peso en un 10%, pasando del 19% de 2014 al 29% en 2015. Mientras, la exposición a renta variable se mantiene sin apenas cambios, eso sí, sigue por debajo de la media global. Por su parte, la renta fija es el activo que más cae (hasta el 16% desde el 23%), más en línea con el resto del mundo.
En lo que respecta al perfil de riesgo, aunque el porcentaje de inversores arriesgado ha aumentado con respecto a 2014, lo cierto es que la "inmensa mayoría", un 73%, se consideran conservadores. De hecho, un 20% se declaran "muy conservadores", porcentaje que contrasta con el 8% de la media global.
A la hora de asignar activos, un 38% planea aumentar su asignación en renta variable (España es el tercer país encuestado con mayor intención en este sentido); al mismo tiempo, un 31% apuesta por la renta fija; y un 28% prevé aumentar sus "inversiones alternativas". Por el contrario, sólo un 20% espera incrementar su exposición a activos inmobiliarios, por debajo del 25% de 2014.
En este sentido, al ser preguntados por dónde habrá mayores oportunidades en los próximos doce meses, un 51% cree que será en renta variable internacional, un 50% en nacional (empieza a haber una mayor diversificación), y un 40% en inversiones alternativas (pues en un entorno más complejo hay que buscar activos distintos).