Apetito por el riesgo, mejora de los fundamentales de estos países y flujos masivos hacia su papel. Estos son los tres principales pilares sobre los que se apoya el rally de la deuda emergente. Unos catalizadores que los analistas esperan que se mantengan, impulsando un momentum al que aún le queda potencia.
Sin embargo, a pesar de estos soportes conviene aproximarse a estos bonos con prudencia y, sobre todo, siendo muy selectivos.
Así, Pablo Goldberg, gestor de carteras y responsable de estrategia sénior para el equipo de deuda emergente de BlackRock, y Sergio Trigo Paz, responsable del equipo de renta fija emergente del grupo de gestión de carteras de la firma, creen que es clave una estrategia activa, seleccionando concienzudamente no sólo los tipos de deuda corporativa, sino también la duración.
En concreto, estos expertos prefieren bonos de países con una situación presupuestaria sólida, o con un elevado margen de maniobra para hacer frente a cualquier shock. También aquellos que, en su opinión, "puedan beneficiarse de la implantación de reformas".
Su consejo es poner el foco en "oportunidades que presenten un alfa elevado, como ciertos títulos de deuda corporativa emergente y bonos denominados en divisa local, además de usar estrategias flexibles".