Tener domiciliadas en el banco las facturas de la luz, el agua, el móvil, etc., es un recurso que nos evita la molestia de tener que acordarnos de pagar por estos servicios cada mes. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando no estamos de acuerdo con el importe a pagar?
Si consideramos que el proveedor ha incurrido en un error o una mala práctica al emitir una factura, es posible "parar las máquinas" y devolverla. Pero hay que saber cómo hacerlo bien para evitar situaciones desagradables como que la compañía nos corte el servicio o que el banco nos cargue comisiones por descubierto en cuenta. A continuación, los pasos a seguir para no pagar estos recibos anómalos evitando consecuencias negativas.
1. Avisar a la entidad bancaria
Según el Banco de España,el cliente bancario tiene derecho a devolver un recibo procedente de otra empresa si no quiere pagarlo. "En principio, es necesario demostrar que la autorización de pago no incluía el importe exacto del recibo, o que la cantidad es mayor de lo esperado; sin embargo, puede acordar con el banco la posibilidad de devolver cualquier recibo, aunque no se cumplan estas condiciones. Sólo tiene que comunicárselo en un plazo máximo de ocho semanas", explica el supervisor.
En la práctica, si no queremos pagar un recibo, es tan fácil como comunicarle la decisión al banco. No suelen hacer preguntas ni comprobaciones, sobre todo si somos clientes con cierta antigüedad. Eso sí, todo es más fácil si avisamos dentro del mes en que recibimos la factura, y hemos de saber que si el recibo o pago en cuestión procede del propio banco (por ejemplo la cuota de un préstamo, el cargo de gastos o comisiones, etc.), no será posible devolverlo a no ser que se trate de un error del propio banco.