¿Qué pasa si perdemos el pasaporte, la cartera, la maleta entera o las llaves del apartamento?
Para evitar estas pequeñas crisis surgen los pequeños localizadores que se puede incorporar a cualquier objeto de valor con el fin de no perderlo jamás.
Uno de los mejores ejemplos es TrackR Bravo, un gadget del tamaño de una moneda dos euros cuyo objetivo es facilitar la localización de cualquier objeto de forma eficaz y rápida.
Los hoteles son los grandes testigos del extravío de objetos. Muchos tienen ya una base de datos con un registro exhaustivo de las pertenencias olvidadas por los consumidores, sin embargo el 90% de los clientes nunca llegan a reclamarlos.
¿Descuido, dejadez o desconocimiento de su ubicación?