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Cuando nuestros nietos, bisnietos o tataranietos estudien esta época probablemente la conozcan como el inicio de la revolución tecnológica. Igual que nosotros observamos la segunda mitad del XVIII como el inicio de esa revolución industrial que llenó Europa de fábricas y trenes a vapor.
La gran diferencia entre el entonces y el ahora es la velocidad en los avances. Esa Revolución Industrial que mencionaba tardó décadas en expandirse del Reino Unido a Europa. Pero no solo eso, en España no se afianzó hasta bien entrado el siglo XIX. Vamos, pasaron sesenta o setenta años.
¿Os imagináis que ChatGPT no hubiera llegado a nuestras vidas hasta el año 2080? Impensable, ¿verdad? Os cuento todo esto porque en este mundo de avances superlativos, hiperactivos y más rápidos que un coche de Fórmula 1 estamos a las puertas (o eso parece) de ver explotar una nueva tecnología.
Llega la computación cuántica para todos
Si pensabais que con la IA ya lo habíamos visto todo, estabais equivocados. Yo no sé cómo estaremos en veinte años. Pero, lo que sí sé es que en Silicon Valley, y probablemente en China, las empresas se enfocan en la IA, pero no pierden de vista a la computación cuántica.
¿Qué es eso de la computación cuántica? Básicamente son una suerte de superordenadores que aplican principios de la física cuántica (de ahí el nombre) para que el procesamiento de las operaciones sea infinitamente más rápido.



