Después del colapso del sistema sanitario español por falta de infraestructura el Estado entra ya en graves problemas de liquidez. En muy poco tiempo millones de empresas, autónomos y hogares han solicitado ayudas de todo tipo. Por todo ello, la actual crisis es dramática a muchos niveles – para España más que para cualquier otro país de la UE, porque nadie depende tanto del turismo: un 14% del PIB. El gobierno debería aprovechar esta crisis y empezar a descentralizar su economía para ser menos pendiente de la coyuntura vacacional, cree el consultor holandés Jasper van Dorrestein que asesora empresas españolas en la exportación: “También hay que fomentar una descentralización geográfica y aprovechar el actual miedo a la ciudad para activar el campo otra vez.”
Jasper van Dorrestein, consultor
Además, cree que es importante que la persona que ha tenido que cerrar su establecimiento durante el estado de alarma reflexione bien si realmente compensa abrirlo otra vez con las condiciones que se exigen y con lo difícil de que es sobrevivir en general en el mundo de la hostelería, igual que en el mundo comercial físico.
Una gestión descentralizada
Todo el mundo mira ahora hacia Mallorca donde existe mucha presión de empresas como TUI para empezar a llevar turistas ya a la isla. Los alemanes dicen que lo harán en agosto. Karsten Imm, que gestiona un complejo de agroturismo y un hotel en Mallorca, lo desea, pero al mismo tiempo lo duda. Cree que, al igual que Alemania, el estado español debería ceder su voz en los aeropuertos a los gobiernos autonómicos. “Además, creo que España se debe pensar en una reducción del número de políticos y en una organización estatal más eficiente. Ahora es el momento para hacerlo”, dice el alemán que aconseja invertir en educación y no en políticos. Van Dorrestein que ha sido durante muchos años en Barcelona el director de la agencia holandesa de inversión en España, cree que igualmente, la empresa que ha visto a sus empleados teletrabajando en las últimas semanas debería ver el beneficio económico que esto supone: “Hay que establecer a todos los niveles relaciones de confianza y autonomía, también en la vida laboral. El actual estado de alarma demuestra la poca responsabilidad cívica, el poco consenso y la desconfianza que todavía existe en España”, dice van Dorrestein que elogia en este sentido a Holanda y Suecia dónde vive parte de su familia.
Karsten Imm, empresario hostelero
Permitir que la gente puede trabajar desde casa para él también es una cuestión de confianza: “Supondría menos coches en carretera para ir o volver de lugares, lo que daría como resultado menos contaminación y gastos para los trabajadores y, si se reduce espacio de oficina, también se disminuye la estructura de gastos fijos”. Hasta se puede pensar seguir dando parte de las clases en educación superior y continuada de manera telemática, una vez que hemos aprendido como funciona y los hogares han comprado el equipo necesario. “En ocasiones se aprende más concentrado en frente del ordenador que en una clase “real” dónde siempre hay distracción”, dice Viviana Gutiérrez Anaya que lleva la escuela de idiomas “Green Monkey” en Pozuelo. Algunos de los alumnos de la bailarina Sofía Penado también están pensando seguir sus clases de Pilates en el futuro online: “Claro que ahorra tiempo. Nunca lo hubiera pensado, pero lo de las clases telemáticas de repente es un nuevo negocio”, dice Penado.