La última encuesta elaborada por Fitch entre inversores senior en renta fija (realizada entre el seis de enero y el 22 de febrero) arroja la siguiente conclusión principal: "Se espera que el QE (Quantitative Easing o flexiblización cuatitativa) traiga consigo una escasez de títulos de deuda pública, y con una cantidad cada vez más mayor de estos que ya está en rentabilidades negativas, los inversores se están moviendo hacia los bonos corporativos".
Así, la inversión en high yield se alza como la opción de inversión marginal más favorecida, con un 25% de los votos, superando a las finanzas, que era la favorita en el último trimestre.
Por su parte, la deuda corporativa dentro del espectro de calificación de "grado de inversión" ostenta ahora el segundo puesto, con el apoyo del 21% de los profesionales preguntados.
Los inversores son, de hecho, optimistas sobre los fundamentales del sector, a excepción de las energéticas y las utilities. Es más, las preocupaciones sobre ambas industrias se han disparado a un máximo histórico: el 50% de los consultados esperan un deterioro en las condiciones crediticias.
Y es que, esperan una fuerte actividad emisora en al área de high yield y consideran que ofrece más valor; mientras tanto, están menos seguros acerca del "grado de inversión".