Aunque cada vez hay más gente con conexión a Internet y las redes de comunicación avanzan a buen ritmo sin embargo, la brecha digital sigue creciendo también entre personas del mismo país.
En España, atendemos en los últimos meses a una auténtica reestructuración del mercado de las ‘telecos’. Primero fue Vodafone la compañía que se lanzó a comprar una OMV importante, en este caso ONO. Telefónica, hace tiempo que adquirió Tuenti para convertirlo en un operador móvil virtual. Orange, por su parte, tampoco ha querido quedarse atrás y está en pleno proceso de adquisición de Jazztel.
Gracias a todas estas compras estratégicas, las compañías están lanzando nuevas ofertas que aglutinan servicios móviles, fijos y de transferencia de datos. Sin embargo, no todo es bueno en este mapa de conectividad. La crisis económica por la que atraviesa España está agudizando las desigualdades. Que los ricos son más ricos y los pobres más pobres no es nada nuevo. Esta desigualdad se deja notar de manera muy evidente en el sector de las telecomunicaciones, donde cada vez hay más gente que no puede permitirse tener acceso a Internet en casa o pagar un Smartphone de última generación con el que estar todo el día ‘conectado’.
Esta brecha digital está muy presente en nuestro país, algo que no ocurre en otros lugares desarrollados como Dinamarca o Suecia, dos de los primeros en el ranking de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU, en sus siglas en inglés). Por delante de España, en esta lista también aparecen países como Holanda, Luxemburgo, Japón, Finlandia, Corea o Reino Unido.
Los datos de este estudio también evidencian la abismal diferencia entre unas regiones y otras, a pesar de que la media global crece cada año. Además, según el estudio de la ITU, el acceso a Internet ha crecido mucho más rápido en los países en vías de desarrollo que en los países desarrollados, lo que explicaría también el ‘estancamiento’ que ha sufrido España.