Las catrinas, símbolo por excelencia de esta celebración, se han convertido en objeto de culto en numerosos lugares del mundo y sirven como disfraz para celebrar este día en numerosos países, entre ellos España. Se trata de una cara pintada que asemeja una calavera y se decora con flores de vivos colores.
A diferencia de en otros lugares donde están asociados al miedo, los cráneos tienen un significado positivo en México durante el Día de Muertos, ya que en la cultura maya suponían una especie de renacimiento. De hecho, estos símbolos se venden hoy en día como dulces y también rellenos de chocolate. Las calaveritas de azúcar tienen sus raíces en el tzompantli, un altar utilizado por los pueblos mesoamericanos. Sobre él, se colocaba una hilera de cráneos perforados de quienes habían sido sacrificados en honor a los dioses. Las flores también tienen una importancia simbólica. Muchos diseños de las calaveras aparecen rodeados de flores, sobre todo la cempasúchil, una especie de caléndula de color amarillo que se conoce como la flor de los muertos. En la creencia azteca, la caléndula tenía propiedades espirituales porque se pensaba que ayudaba a guiar las almas de los difuntos. En lugares como Tuxtepec, Oaxaca, las flores tienen mucha presencia en sus famosos altares con tapetes de aserrín. Con precisión milimétrica, comienzan a elaborarse desde días antes para que queden listos las noches del 1 y 2 de noviembre.

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