No importa el destino elegido, smartphones y tabletas son indispensables en las maletas de todos los turistas. En buena medida porque las redes inalámbricas han dejado de ser un lujo para convertirse en un servicio estándar en cualquier alojamiento, restaurantes, bares y cafés. Sin embargo, estos dispositivos móviles desde los que nos conectamos siguen, por regla general, sin estar bien protegidos. Una combinación que hace que los cibercriminales se froten las manos en vacaciones.
Los dispositivos móviles se han convertido en inseparables compañeros de viaje: hacer un par de fotos y compartirlas en tiempo real con amigos y familiares es una actividad cotidiana de cualquier viajero, en muchas ocasiones aprovechando las conexiones gratuitas que ofrecen las redes WiFi de restaurantes, hoteles, aeropuertos o estaciones de tren. "Sin embargo, estas redes inalámbricas no suelen estar convenientemente protegidas y es muy sencillo para un cibercriminal no experimentado espiar el contenido de todo lo que circula a través de ellas. Datos personales y contraseñas son lo que persiguen estos ciberestafadores cuando interceptan el tráfico que circulan por las redes WiFi", explica Eddy Willems, experto en ciberseguridad de G Data.
Cuidado con la banca y las compras online
G Data recomienda a los viajeros no realizar transacciones bancarias o compras online una vez iniciado el viaje. "Utilizar para estas dos actividades una red WiFi pública no es buena idea. De igual forma, tampoco están recomendadas en ordenadores públicos de cibercafés o similares, pues en muchas ocasiones no están actualizados ni llevan instalada una solución de seguridad. Si lo hace, sus datos (personales y bancarios) podrían ser robados y vendidos al mejor postor en los mercados negros de Internet", concluye Willems.
Consejos para antes de emprender el viaje: