Sigue en marcha la Barcelona New Economy Week (BNEW), organizada por el Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), un encuentro de tres días para analizar las transformaciones tecnológicas y económicas a nivel mundial. La edición de este año no podía pasar por alto el que tal vez sea el acontecimiento más disruptivo del último año: la guerra de Ucrania, y sus graves repercusiones en las finanzas mundiales. Varias eran las preguntas que planeaban sobre una mesa redonda acerca de la inversión posconflicto: ¿en qué, y cómo, podremos invertir en Ucrania, y en el resto de Europa, cuando termine la guerra?
La moderadora de la charla fue Courtney Fingar, redactora jefa del medio especializado Investment Monitor. “La guerra está teniendo muchas ramificaciones y consecuencias en la economía global y en la seguridad energética. Vamos a hablar de ese coste, de la reconstrucción del país y del papel que pueden jugar los inversores internacionales en la misma, pero también de las oportunidades que ahora mismo ofrece Ucrania para ello”. La primera pregunta se la dirigió a Anna Derevyanko, directora ejecutiva de la European Business Association: “¿Cuál es ahora mismo el estado de ánimo del mundo empresarial en Ucrania, y también fuera?”.
Derevyanko explicó que, a pesar de que muchas ciudades y negocios han sido destruidas, las empresas del país están demostrando “una gran resiliciencia”. Reconoció, no obstante, que todo está siendo más sencillo para las grandes empresas: “Solo el 3% de ellas se ha ido fuera del país, y muchas ya han conseguido restaurar sus operaciones totalmente, algunas solo de forma parcial”. No ocurre lo mismo con las pequeñas compañías, pues casi un tercio de las mismas no ha logrado aún reponer del todo su actividad.
En lo que respecta a la inversión, “es ahora mismo la más baja desde 2013”. Pero las expectativas a corto y medio plazo son positivas, sobre todo en sectores como la agricultura, la alimentación, la construcción, la logística y la energía. Aunque las inversiones son escasas, “siguen llegando, y hay que apoyar a Ucrania y ayudar a sus empresas”.
Un mensaje parecido transmitió Yevhenii Shakotko, director ejecutivo de un organismo oficial ucraniano para la promoción de las inversiones. “Los primeros momentos de la guerra generaron mucha angustia entre los inversores”, reconoció, “no obstante, hemos demostrado que somos un socio fiable y que sabemos resolver los problemas de los inversores”. Ahora su esfuerzos se centran, más que en atraer a nuevos inversores, en “apoyar a los que están aquí, sobre todo en las regiones que más han sufrido”. Al igual que Derevyanko, destacó los sectores de agricultura, logística y construcción como los más prometedores para la inversión internacional.