No es ningún secreto que el petróleo puede inclinar la balanza de los países. Por una parte nos encontramos a los importadores, como España, que ahora viven un momento dulce gracias a la tregua de los precios del crudo. Por otro lado, los exportadores, que intentan lidiar con el desplome de los últimos meses. Es decir, el ‘oro negro’ sigue siendo objeto de deseo. Por eso, más allá de la economía, algunos gestores de las principales petroleras estatales a ambos lados del Atlántico han participado en varias trama de corrupción.
Petrobras en Brasil
La más conocida hasta la fecha es la que ha removido los cementos de la sociedad política y económica en Brasil. Petrobras cuenta con más de 86.000 empleados y es, hasta la fecha, la mayor empresa estatal de Latinoamérica. De hecho, aunque tiene participación extranjera directa, el 64,01% es propiedad del Estado brasileño. Sus ventas superan a otros gigantes del sector como la mexicana Pemex o la venezolana PDVSA.
En cambio, el valor de la brasileña ha pasado de 380.000 millones de reales en 2010 a los 125.000 millones que vale hoy. Detrás de este desplome está la trama de corrupción que ha conmocionado al país. Y es que, no hay un sólo día que los titulares de prensa no socaven aún más la reputación de la empresa más emblemática de Brasil. Las estimaciones sobre la trama apuntan a que se llegaron a desviar unos 8.000 millones de euros. Aunque no se ha conocido hasta 2014, las investigaciones comenzaron en julio de 2013 y han destapado una red de lavado de dinero en la que estaban involucrados varios dirigentes de la compañía.
PdVSA en Venezuela