En un contexto marcado por el «dinamismo» del comercio mundial, el comportamiento de las exportaciones españolas sigue su curso con una evolución que le permite mantener su cuota de mercado mundial y un crecimiento más «equilibrado». Sin embargo, éstas aún siguen presentando deficiencias , ya que de todas las empresas exportadoras, la gran mayoría, lo hace a un solo país y el 80% en dos como mucho.
Esta es una de las principales conclusiones que arroja el informe «Análisis de la empresa exportadora por tamaños», elaborado por la CEOE donde se examina el mercado de las exportaciones en España a través de los datos de la Agencia Tributaria para el período 2010-2015 -los últimos datos disponibles-.
En concreto, el informe asegura de en 2015 había más empresas que exportaban a un solo país con respecto al año 2010, lo que pone de manifiesto la falta de diversificación, una tendencia que, a juicio de la patronal, podría dificultar la supervivencia de las compañías a nivel internacional en un largo plazo. La premisa viene refrendada por el hecho de que las torna más vulnerables ante eventuales shocks.
Si bien es cierto que la crisis ha fomentado la apertura al sector exterior, hasta alcanzar una representación en el PIB del 34% el pasado año, los datos sugieren que aún queda mucho por hacer. Según la Agencia Tributaria, solamente el 3% de las empresas menores de 200 trabajadores participan en el sector exportador, mientras que en aquellas con una plantilla superior dicho porcentaje lo supera en más de la mitad.
Por su parte, en el caso de las empresas pequeñas y medianas se observan diferencias reseñables. Del total de micropymes, -empresas de hasta nueve trabajadores-, el 2% realiza exportaciones, una cifra que se eleva al 41% para las que tienen entre 50 y 200 trabajadores.