La entidad pretende con esta medida un ahorro de costes de unos 1.700 millones de dólares. Y prevé recortar sus activos de riesgo en el negocio de mercados hasta los 60.000 millones de dólares este año, cuando su estimación inicial era reducirlos hasta los 83.000 millones.
El consejero delegado de la firma, Tidjane Thiam, ha reconocido que en lo que respecta a las actividades de mercados globales, "la combinación de una alta e inflexible base de costes, la exposición a un inventario ilíquido en renta fija, niveles de actividad de los clientes históricamente bajos y unas difíciles condiciones de mercado han llevado a unos resultados financieros decepcionantes".
La situación de Credit Suisse se repite a lo ancho y largo del Globo, con numerosos bancos obligados a recortar en su negocio de trading, muy afectado por la volatilidad en los mercados, la regulación y, también, el aumento de costes destinados a solventar litigios. Deutsche Bank o Barclays son solo dos ejemplos de ello.
Según los datos anuales publicados por el supervisor de cuentas de Nueva York, Thomas DiNapoli, las ganancias de los seis mayores bancos del país aumentarno hasta 93.000 millones de dólares en 2015, más del doble del crecimiento registrado en 2009. Pero la industria está tardando más de lo previsto en recuperarse de la crisis financiera mundial. Y la caída de los ingresos por intermediación en negocios como la renta fija, o el aumento de costes para luchar contra procesos judiciales, es constante, obligando a muchos bancos a recortar puestos de trabajo y reducir los salarios.
Según un reciente estudio de Moody’s Investors Service, entre 2008 y 2014 la gran banca de inversión se ha gastado 219.000 millones de dólares en solucionar litigios. Desde la industria recuerdan a los reguladores, que desde hace años han aumentado las exigencias y son más estrictos con el sector, que Wall Street es responsable de aproximadamente el 40% de la economía local y contribuye directamente a casi el 20% de sus ingresos fiscales.