La hora de los pactos ha llegado. Los resultados electorales han dejado un Congreso fragmentado con cuatro fuerzas políticas con peso suficiente para determinar la formación de Gobierno. El PP consiguió 122 escaños, seguido de PSOE con 91 escaños. Podemos logra 69 escaños y Ciudadanos, 40 diputados.
Tal como pronosticaban las encuestas los Populares quedaron primeros, pero necesitarán el apoyo de otros partidos para que Mariano Rajoy sea investido como presidente. Por números puede hacerlo solo con PSOE y Podemos. Ciudadanos no ha cumplido con las expectativas para ser indispensable para los populares. Poco han importado estas cifras al líder del partido emergente, que ha comparecido ante los medios de comunicación para ofrecer a PP y PSOE un pacto a tres bandas para gobernar. "Un pacto por España", ha sido el nombre elegido por Rivera para denominar esta coalición, y ha remarcado que viendo como evoluciona la situación de Cataluña y la legislatura que hay que poner en marcha, un triple acuerdo entre los partidos que defienden la unidad del país, PP, PSOE y Ciudadanos.
Aunque el candidato de Ciudadanos tiene presente que PP y PSOE no necesitarían pactar con Ciudadanos para llegar al gobierno, porque no necesitan los 40 escaños del partido emergente, cree que España no puede seguir "anclada en el populismo, pero tampoco en el inmovilismo", que es la postura de estos dos partidos que representan el bipartidismo en nuestro país. Para Rivera, Ciudadanos representaría, en el próximo gobierno, la regeneración política y unión entre ambas formaciones. Rivera, no ha dudado tampoco en criticar a Podemos y su postura ante la independencia de Cataluña tachando a su líder, Pablo Iglesias, de querer "romper" España.
Mientras tanto, la postura de Podemos ante los posibles acuerdos de investidura no está del todo clara. Tras los comicios del domingo, Pablo Iglesias declaró que era el momento de negociar con el resto de partidos nacionalistas y ‘quitar’ a Rajoy de la presidencia del Gobierno. Sin embargo, apenas 3 días después, tanto Iglesias como su mano derecha Íñigo Errejón, han dejado claro que apuestan por un "presidente independiente y consensuado", a la vista de la "incapacidad" para gobernar del líder de los socialistas, Pedro Sánchez.
En este momento, lo único que parece claro es que será difícil que ni Rajoy ni Sánchez logren apoyos suficientes para respaldo de mayoría absoluta. El candidato popular ha dicho que prefiere acuerdo de Gobierno a pactos puntuales, pero las puertas para pactos de investidura las tienen cerrada por los enfrentamientos territoriales. Antiguos apoyos populares sin mayoría absoluta como PNV o Democracia i Libertat, el partido de Artur Mas, no perece que les facilite Gobierno. Un bloque de Podemos y PSOE votando no a la investidura en segunda votación tumbaría cualquier intento de Rajoy de ser presidente.