Invertir debe ser una decisión con vistas al largo plazo, pero lo es aún más si el vehículo de inversión es un plan de pensiones. A diferencia de un fondo de inversión, un plan de pensiones no se puede rescatar, salvo excepciones, hasta que no transcurren 10 años desde el primer depósito. Por ello, para elegir un plan de pensiones lo mejor es fijarse en la rentabilidad que el plan acumula de forma anualizada a 10 años.
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Con una rentabilidad anualizada a 10 años del 15,12%, este plan de pensiones se presenta como una gran opción para aquellos que quieran sacar el máximo partido a sus ahorros. En la actualidad, este plan mantiene un 97% de su patrimonio invertido en acciones, en su mayoría estadounidenses.
La filosofía del plan de pensiones es invertir en todos los sectores norteamericanos, consiguiendo una gran diversificación. “El plan está invertido en dólares, con lo que parte de su rentabilidad está ligada también a la evolución del dólar”, señalan en la descripción del mismo. Aunque cuentan con gran diversificación, su gran apuesta es el sector tecnológico, en el que mantienen invertido el 22% del patrimonio, seguido sanitario con el 14% y del de servicios financieros con el 13,8%.
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