Mientras el consenso, y algunos indicadores económicos, alejan las posibilidades de que la Reserva Federal (Fed) suba los tipos este año, retrasando este repunte hasta finales del primer trimestre de 2016 en algunos casos; también hay expertos que siguen esperando que la autoridad monetaria de Estados Unidos se mueva en este sentido en diciembre, ante la fortaleza del mercado laboral y de la actividad en el país.
Al mismo tiempo, el riesgo de deflación en Europa y Japón, junto a un debilitamiento de las perspectivas en ambos casos, apunta a que tanto el Banco Central Europeo (BCE) como el Banco de Japón (BoJ) aumentarán las apuestas en el juego de la liquidez masiva, ampliando sus programas de compras de activos (QE) en tamaño o en duración, o en ambos. Estímulos que el mercado espera también antes de que acabe este turbulento 2015, en el que el temor a un "aterrizaje forzoso" en China y a la crisis de los emergentes marca devenir de los mercados.
Así, entre una Fed que puede subir tipos, o "esperar y ver", y un BCE y un BoJ, a los que se sumaría el People’s Bank of China (PBOC por sus siglas en inglés), claramente acomodaticios, los bandazos se han instalado en el cruce de sus divisas…
Ante una nueva demora en el aumento del precio del dinero en Estados Unidos "podríamos asistir durante el cuarto trimestre a un rebote significativo en las perspectivas de las divisas emergentes, y a un retraso en el retorno del mercado alcista en el dólar, aunque puede que veamos un trimestre en que el ‘billete verde comience débil’, pero acabe fuerte", afirma John J. Hardy, director de estrategia de divisas de Saxo Bank.
Reconoce este experto que existe un riesgo importante de que en los últimos meses del año asistamos a otro "movimiento desordenado en el sentimiento de riesgo, cuyo resultado sería un repunte al alza en el yen japonés en particular, si es que no también en el euro, tal y como se vio en las caídas del mercado en agosto". Con todo, "cualquier apreciación marcada en el euro o el yen a partir de este punto, no obstante, probablemente se enfrentaría a nuevas medidas de flexibilización, lo que eventualmente ayudaría a que el dólar recobrase fuerza y posiblemente también aportaría más alivio a los mercados emergentes".